CAPÍTULO 57: ¿PORQUÉ TIEMBLAS CUANDO TE TOCO?
Después de conducir lo que pareció una eternidad, Enzo rompió el silencio que había llenado el interior del auto como una nube pesada.
—¿Cómo? —preguntó con voz grave, sin apartar la vista del camino.
Svetlana, que llevaba todo el viaje mirando por la ventana, dejó escapar un suspiro, como si supiera que esa pregunta llegaría tarde o temprano. No había necesidad de pedirle que aclarara; ella sabía exactamente a qué se refería. Bajó la mirada hacia s