CAPÍTULO 53: CAOS Y CONFUSIÓN
—¡Lana! ¡No te atrevas a irte!
Svetlana ya estaba dentro del auto cuando el primer disparo rasgó el aire. El estruendo fue ensordecedor, como si el mundo entero se desmoronara. Los vidrios comenzaron a estallar mientras las balas atravesaban el lugar como furiosas lenguas de fuego. Los gritos de los hombres de Enzo llenaron la escena.
—¡Nos atacan! —gritó uno, tirándose detrás de un auto y desenfundando su arma.
Iván reaccionó de inmediato. Con un movimiento rápido