No termina la frese y la saco de la bañera para secarle el cuerpo. Se deja mientras tengo que recurrir a mi autocontrol para no sacar mi miembro y follarmela de frente al espejo. Miro su rostro, los golpes me encienden por dentro y acaricio su mejilla, el labio inferior cuando entreabre la boca tentándome.
Debo controlarme, la cargo llevándola a la cama y desnuda la abrigo antes de intentar salir de su habitación.
—Nikolay gracias.
—Aun así no te salvas del castigo.
Le digo sin mirarla, me