—¿Tienes algo con esta mujer? —me
mira despectivamente.
—No es de tu incumbencia mujer—le
dice su esposo—Leana, un gusto volverte a ver.
El hombre se acerca para saludarme y por alguna razón me
siento bien a su lado. Me sujeta la mano que lo ofrezco y deja un beso en mi
mejilla a modo de saludo.
—Gracias Andreus—le digo como me
pidió que lo llamara—es bueno volverte a ver.
Me sonríe y no sé, el hombre me genera mucha confianza.
—Lo mismo digo—me responde.
—Son provincianos es de
esperarse—comen