Se me ponen las mejillas coloradas cuando recuerdo todo lo
que hicimos ayer y lo de esta mañana en su oficina. Nik es tan fuerte, bestia,
rudo y amoroso al mismo tiempo preocupándose en tocar justo en los lugares
correctos para hacerte volar.
Me abanico para poder concentrare en lo que queda de
trabajo. Tengo demasiados nervios por lo que pueda decirme ese hombre, pero no
tengo dudas de querer hacer esto.
Pasado las síes de la tarde ingreso a su oficina, no salió
en todo el día y tampoco fui a