Sonrió antes de besarme con pasión y termínanos de bañarnos
después de dos orgasmos.
—Vamos a desayunar—le digo cuando le
ofrezco una de mis camisas—tengo que alimentarte.
—No quiero salir, tengo vergüenza.
—Esto entre tu y yo tarde o temprano
iba a pasar, había mucha tensión sexual entre los dos, asi que no te
avergüences y vamos que tengo hambre.
—Pensé que ya te habías
alimentado—me sonrió,
—Después continuo con el postre.
Desayunamos al aire libre, es domingo, me gusta hacerlo, y
ademas la