Mark siguio bloqueando mi paso con su cuerpo, aunque yo ya estaba excitada, sintiendo como tenia mis pezones muy duros y un cosquilleo caliente en mi sexo, que se humedecia mas con cada muestra de ardor de Mark. Mi corazón palpitaba a más de mil , mis rodillas me fallaban, mi piel estaba erizada por todo mi cuerpo y el deseo por abrir mis piernas para que mi marido hiciera lo que quisiera conmigo se iba intensificando, deseando que mi esposo me penetrara con fuerza. Me estaba mareando cuando no