El fin de semana siguiente, vino Alice a nuestra casa sin esperarmelo, nada más entrar en casa mi hija se fue corriendo hacia donde ella estaba, cogiendo mi amiga a mi hija en sus brazos besándole por todo los sitios que no tenía ropa, riendo mi hija haciendo que los demás también sonreímos por contagio. al escucharla. Nos sentamos las tres en el sofa del salon, acercandonos Violeta tres refrescos, ya que solamente estábamos las tres chicas
— Violeta por favor, preparale a mi niña una pequeña m