—Criemos juntos a ese niño —respondió Liam en voz baja.
Los ojos de Liam seguían fuertemente cerrados mientras pronunciaba aquellas palabras. Sus labios permanecían apoyados sobre la coronilla de Isabella, mientras sus fuertes brazos estrechaban aún más el cuerpo de su esposa contra él.
Isabella permanecía rígida contra el amplio pecho de Liam, escuchando la respiración del hombre, que poco a poco comenzaba a recuperar su ritmo normal.
Antes de que Isabella pudiera procesar aquellas palabras o