¡Dong...! ¡Dong...! ¡Dong...!
Las campanas de la iglesia resonaron tres veces, atravesando los gruesos muros de piedra y anunciando que la ceremonia nupcial estaba a punto de comenzar.
En el interior de aquella antigua iglesia de arquitectura clásica, las filas de bancos de madera ya estaban ocupadas por invitados vestidos con elegantes atuendos formales. La luz de la mañana se filtraba a través de los altos vitrales, proyectando destellos rojos y dorados sobre el piso de mármol del pasillo cent