Isabella se orilló bruscamente al costado de la carretera. Las luces intermitentes de emergencia parpadeaban y se reflejaban en las ventanas, acompañando su respiración entrecortada y acelerada.
La pantalla del teléfono que sostenía en la mano seguía encendida, mostrando un nombre que ahora hacía despertar un destello de puro miedo en su pecho: Liam.
Sus dedos permanecieron rígidos sobre la pantalla. ¿Ya se enteró de que el token desapareció? ¿Sus hombres me vieron en el muelle?
Isabella cerró