— ¿De que hablas Dante? ¿Quién tiene a quién? ¿Cómo puedes llamar a estás horas para acusarme de algo de lo que no tengo ni idea? — Preguntó la voz serena de Charles al otro lado y esto solo enfureció más a Dante.
— Sabes que hablo de Mia, así que dime qué es lo que quieres, ¿Estás haciendo esto por qué quieres mis acciones de la empresa o es algo más? Si son las acciones puedo dártelas, sin problemas siempre y cuando me entregues a Mia sana y salva. — Masculló Dante y escuchó una risa sardón