Capítulo 54: Estaba dispuesto a todo para proteger a la mujer que amaba.
— Mami no me gusta estar aquí, quiero que volvamos a casa con la tía Isa. — Murmuró Lydia frunciendo el ceño con descontento, Mía suspiró acariciando el cabello de su pequeña.
Ella también estaba ansiosa por irse, era demasiado incómodo para ella este lugar, pero había sido obligada a quedarse y con un millón de dudas en su cabeza.
No entendía lo que el anciano pretendía hacer, él parecía despreciarla de la peor forma, pero entonces, ¿Por qué la obligó a firmar ese prenupcial y a quedarse a