24. La debilidad de Remo Gambino
Remo rio, porque en el fondo, él sabía que una mujer como Marianné valía cada gota de sangre derramada, así que bastó que sacara su arma para que toda su gente lo respaldara.
En el interior de la mansión, Marianné ahogó un jadeo de horror.
— Tranquila, querida — le dijo la nonna Vittoria a Marianné con una sonrisa confortante. Ella sabía que su querido nieto no los expondría sin antes asegurarse de que mantendría la situación controlada, así que no se inmutó.
— No estás en tu territorio, Vale