19. ¿Es cierto que tú enviaste a mi hermano a la cárcel?
En cuanto Remo llegó a la habitación, preguntó a Savino que estaba ocurriendo con Marianné, pero este simplemente se encogió de hombros, abrió la puerta y se hizo a un lado para que lo descubriera por sí mismo.
Y efectivamente, así fue.
El pulso de Remo se detuvo en cuanto vio a Marianné en el piso, con la mirada gacha, sosteniendo su mano al mismo tiempo que por la otra bajaban hilos de sangre.
— ¡Marianné! — exclamó con voz preocupada, y no dudó en acercarse a ella, sin sospechar que como r