Júpiter Amato
Luego de casi volverme loco tratando de comprar un regalo para esmeralda, decidí llamar a Verona, ella podría aconsejarme, y luego de confesarle algunas cosas, ella aceptó salir conmigo, para poder comprarle su primer regalo a mi mujer.
— ¿sabes sus gustos? – me preguntó y yo negué, pero saqué una hoja con algunas cosas que había podido investigar de ella – pero ¿Qué es esto? – negó con la cabeza arrebatándome la hoja – como es que la tuviste que investigar para saber sus gustos