Esmeralda
Llorar, llorar, llorar. Habían pasado dos días y lo único que había hecho era llorar, las chicas se habían turnado para estar junto a mí, pero en estos momentos no me soportaba ni yo misma, debo aceptar que parecía un fantasma, me levantaba de noche, estaba pálida y ojerosa, no comía y si es que algo entraba en mi organismo lo devolvía en el baño al poco rato.
Fueron necesarios tres botellas de tequila para perder la conciencia la primera noche, luego de eso dormí casi un día complet