Capítulo VII: La primera y última noche.
Esmeralda
La noche, hasta el momento, había sido de ensueño. Íker, quien había sido mi pareja, se había comportado como un caballero. Habíamos congeniado muy bien; ninguno de los dos era muy aficionado a hablar demasiado, lo que me hacía sentir cómoda. Incluso me había dejado conducir su carro, un hermoso deportivo negro de dos puertas que solo había visto en imágenes.
En ese momento me había invitado a tomar un café en la villa en la que se estaba hospedando. Claro que sabíamos a qué íbamos, pe