Capítulo VIII: Un Golpe dé Realidad.
Íker Denaro
Un escalofrío recorrió mi espalda; estaba en la gloria. Me había encantado todo: sus formas, su sutil belleza y esa fuerza que en ella era evidente. Había temido por algunos momentos, había dudado en decirle o no mis planes. Le había confesado que buscaba una esposa, pero al ver la cara que había puesto, me pareció imposible contarle el resto de mis intenciones y que ella aceptara sin rechistar. Solté un suspiro y me acomodé abrazándola. Pocas veces me había sentido bien compartiendo