Las luces de la ciudad centelleaban bajo un firmamento umbrío, componiendo una panorámica espectacular desde el balcón donde Dominic permanecía de pie. Sin embargo, sus ojos oscuros no reparaban en aquella belleza. Sus pupilas estaban fijas en el teléfono móvil que sostenía, en la misiva que acababa de ingresar, remitida por su informante en Ashford Falls.
«Señor, de acuerdo con los datos proporcionados por una enfermera del nosocomio donde Bella Hale realiza sus evaluaciones médicas, el sexo