—¡SIÉNTATE, ARABELLA! —Su tono de voz cambió. Ya no era solo firme; era gélido, afilado. Dan lo más importante: Dominic había pronunciado su nombre completo. Arabella. No Bella. No "tú". Sino Arabella.
Arabella conocía el significado. Cada vez que Dominic usaba su nombre completo de esa manera, significaba que estaba irritado. No era una furia desatada, sino una molestia contenida. Y cuando Dominic estaba molesto, era capaz de hacer cosas impredecibles. A veces simplemente guardaba silencio y