Ellie lo toma del brazo con una fuerza desesperada, intentando retenerlo, pero Máximus se suelta bruscamente, como si el contacto con ella le quemara la piel. Su mirada penetrante se clavan en los de su cuñada con una ferocidad que la hace retroceder.
—No me vuelvas a tocar en tu puta vida, Ellie. Ahora, largo de mi casa —sentencia Máximus con una voz que suena como un trueno contenido—. Cedric, asegúrate de que esta mujer se vaya de aquí inmediatamente. No quiero que ponga un pie más en mi p