Capítulo 34.
NICOLÁS COOPER.
—Aún sigo sin creer que hayas ganado la apuesta.
—Te dije que iba a volver a suceder —le digo mientras conduzco—, yo nunca me equivoco.
Mi melodía sonríe antes de seguir bebiendo su café.
Hace unas horas llegamos a Escocia y en este momento me encuentro conduciendo a mi manada, aunque, por supuesto, voy a tomar una ruta que dé directamente a mi casa, de lo contrario, tendría que explicarle antes de tiempo a mi melodía porque nadie se altera a ver a alguien transformándose en lob