Capítulo 16.
ACACIA LUNA.
¡Mierda! ¡No puede ser!
Veo como el presidente sigue durmiendo profunda y tranquilamente mientras yo lo veo sorprendida y al mismo tiempo, cubro lo mejor que puedo mi desnudez con la sábana.
¿¡Cómo llegamos a esto!?
Días atrás...
—Te lo juro —me dice mientras yo me sigo riendo igual que él— y lo peor no fue eso.
Lo veo sorprendida.
—¿En serio aún hay más? —asiente— ¿Cómo le haces para meterte en problemas tan seguidos?
—¿Qué puedo decir? Es un don —le da un sorbo a su café— o a lo