Capítulo 55.
ACACIA LUNA.
—¿¡Por qué no me lo dijiste!?
—¡Porque no lo sabía! —me responde.
Me muerdo las uñas de los dedos.
¡Malditos seas Nicolás...! ¡Como te apellides!
Michael parece estar igual que yo.
—¿Hay una forma de parar esto? —le pregunto desesperada.
Él niega.
—Podemos hacer que vaya más lento, pero no detenerlo o eliminarlo —me responde—. Lo siento, pero ya estás condenada.
—¿Por qué a mí? —me quejo—. Yo no...
El ruido de la puerta siendo abierta me trae a la realidad.
Sonrío cuando veo a Nico