Decidido.
Las palabras de Irina habían sido claras y Eduardo era consciente de que ella tenía razón.
—Lo sé—dijo.
—Pues si lo sabes, debes actuar rápido, de lo contrario la perderás —agregó su hermana.
Eduardo se quedó en silencio, pensando de qué manera debía actuar.
Lo primero era hablar con Laura y terminar la relación, después buscaría la manera de acercarse a Dahiana.
—Tengo miedo—dijo.
—No lo puedo creer, el gran Eduardo Triana, el señor de los negocios, tiene miedo —dijo Irina fingiendo sorpresa—.