Al entrar en el coche, Rebecca permanece pensativa, considerando cómo persuadir a Henrique para que guarde su secreto.
– Sr. Henrique, ¿es correcto decir que te importo, verdad?
– Sí, tengo un afecto por ti, como el de un padre hacia una hija.
– Genial, entonces necesito pedirte que guardes mi secreto, ¿puede ser? Ya le confié esta información a Maria, y ella aceptó mantener el secreto. No se trata de algo inapropiado, pero sospecho que Alex no lo tomará bien.
– Puedes confiar en mí, no revelar