En el apartamento de Rebecca, el ambiente está cargado y sus amigas tardaron un buen tiempo en calmarla.
– ¿Cómo tuvo el valor de hacerte esto? – Pregunta Susan, aún incrédula.
– ¡Es un imbécil! Becca, fui la primera en decir que no. No puedo creer que voy a decir esto, pero adelante, coge tus cosas y vete a Nueva York con él. Nunca te dejarán en paz. Tu tío podría haberte lastimado seriamente. Mira el estado en el que estás. Te lo digo con el corazón roto, pero vete, amigo. – Dice Melissa con