La magia de la noche anterior se extiende a un nuevo día lleno de amor y promesas. Cuando Rebecca despierta, los gemelos ya se han bañado y disfrutan del desayuno junto a su padre. Ella admira lo excelente padre que es Alex, y su corazón se llena de calidez al ver aquella escena.
– Buenos días, mis amores. – Dice al acercarse a la mesa.
– Buenos días, mamá. – Responden los gemelos al unísono.
– Buenos días, mi amor. Siéntate, voy a prepararte un café. – Alex se levanta y le da un suave beso en