Rebecca sigue inmersa en su sufrimiento, y en aquel momento, todo ese dolor la envuelve, ya que desea soportar lo máximo que su cuerpo y mente pueden aguantar. Alrededor de las 9 de la mañana, es arrancada de sus pensamientos al ver entrar a Susan en la habitación. No hay palabras intercambiadas entre ellas, solo un abrazo afectuoso que expresa más de lo que las palabras podrían. Rebecca se levanta y se dirige al baño, preparándose para poner fin al capítulo más oscuro de su vida. Alex regresa