Alex camina hasta la habitación donde Rebecca descansa y pasa toda la tarde en un sillón, observándola mientras duerme. Por la noche, cuando ella se despierta, él está de pie frente a la ventana, perdido en sus propios pensamientos. Rebecca mira hacia su espalda, las lágrimas corriendo por su rostro, sintiendo el peso abrumador en su corazón. Suspira, reuniendo el coraje necesario para enfrentarlo.
– Alex? – Llama con voz temblorosa.
Al escuchar su voz, el corazón de Alex se acelera, pero sigue