Cuando los amigos llegaron al club, vieron a Peter con un grupo de amigos en una mesa reservada. Al ver a Rebecca, él se acercó a ella.
– Rebecca, ¿qué haces aquí?
– ¿Qué? ¿Pensaste que me quedaría en casa sufriendo? No, tú tomaste tu decisión y yo tomé la mía. Solo aléjate de mí.
– Rebecca, ¡vamos a hablar ahora! – intervino André.
– ¿Eres sordo? Aléjate de ella. No quiere hablar, vino a divertirse. – Rebecca se dirigió al bar y pidió una doble dosis de whisky. Bebió y pidió otra.
– Amiga, no