Eran más de las 10 de la noche cuando Alex regresó al hotel. Se dirigió directamente a la recepción.
– Buenas noches. ¿Cuál es el nombre de la señorita que traje aquí ayer?
– Señor, no puedo proporcionar esa información.
– Lo pediré educadamente, ya que hoy estoy de buen humor. Quiero el nombre y el número de teléfono de ella. De lo contrario, podrían enfrentar una demanda por permitir que una desconocida entrara en mi habitación y me robara.
– ¿Qué?
– No eres sorda, eso es lo que escuchaste. N