CARLOS.
De camino a casa, al término de noviembre, un viernes por la tarde, luego de saber que ese comienzo de fin de semana no pudimos cuadrar cenar fuera, es decir, no logramos organizar nuestro furtivo encuentro de esa semana gracias al trabajo y compromisos, fui contactado por uno de mis antiguos clientes, quien empezaba a invertir en otro ramo comercial (no tan alejado de lo que siempre se ha dedicado). Él deseaba asesoría inmediata en el área contable y al ver su insistencia, pidiéndome q