PROTEGE A TU HEREDERO DE ESA BRUJA
—¡Vamos Alessandro te he dicho! — Mientras el niño trataba de forcejear para que no lo fuerce a ir y el pobre perrito llamado Pepe ladraba para que no le hagan nada a su querido humano.
—¡Papi no quiero ir! — Doménico no entendía por qué su hijo se ponía tan renuente a ir a la casa de Camil y Henry, aún recordaba lo emocionado que se mostraba un año atrás cuando hablaba de ellos, pero hoy todo lo contrario se mostraba temeroso, negativo ante tal idea.
—¡Alessa