Cuando Rosse oyó las palabras de Fernando no pudo llorar y Domenico cayo sentado sobre el sofá delante dela cama, entonces las cosas habían sucedido así.
—Cuando los hombres mi hermano nos metieron a la camioneta, luche con todas mis fuerzas pateando la puerta y gritándole a Fernando que saltara, sabía que mi hermano no se compadecería de un niño pequeño y no lo podía someter a algo como eso, sabía que estábamos rumbo a la playa, no lo pensé mucho y decidí que él tenía que salvarse sea como sea