Punto de vista de Julio
Mateo no me respondió, en cambio, alcanzó el encendido, apretando la mandíbula con fuerza como si tuviera una venganza personal contra él.
Casi de inmediato, el motor cobró vida con un zumbido bajo que se sentía inusualmente fuerte en el espacio confinado del automóvil.
Mi corazón se saltó varios latidos y luego se hundió en el hoyo de mi estómago con un fuerte plop.
Con mis labios presionados en una línea delgada mientras jugueteaba con mis dedos, observé su perfil mien