Punto de vista de Julio
El almuerzo se comió en un cómodo silencio.
Y la parte más importante de todo fue que disfruté más sentado frente a Mateo que la comida.
Cuando llegué a casa mientras Mateo regresaba al trabajo, la casa se sentía extrañamente hueca.
No había voces, ni pasos, ni tensión zumbando en el aire como solía hacer.
Por una vez, el silencio me rodeó en lugar de asfixiarme, y lo aproveché de inmediato.
Fui directamente a mi habitación.
La puerta se cerró de golpe detrás de mí, y so