Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl Dr. Sánchez colgó el teléfono, su rostro marcado por la preocupación. La sala de la sede de la UNESCO en El Cairo estaba en silencio expectante. Alejandro, Layla, Amira y Ana María lo observaban, ansiosos por conocer la noticia.
—Es Elena —dijo el Dr. Sánchez, rompiendo el silencio. —Está en Bawiti. Nos ha informado que Heinz ha logrado despertar a Apep. Tenemos que ir por ella de inmediato.
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