CAPITULO 22
— ¿Qué le dijiste? — dijo el hombre al verlo regresar a la oficina.
— ¿Qué le dije de qué a quién?
—Sabes muy bien a lo que me refiero. No es necesario hacerse el tonto conmigo.
El hombre le miró con cara de pocos amigos.
Sarah acaba de irse de la oficina completamente, molesta al máximo, el que había intentado simplemente ayudarla, consolarla, pero más que nada acercarse un poco más quizás para conocerla.
¿Conocerle?
¡Solo para sacar ventaja!
Lo cierto es que se estaba mintiendo,