[Punto de vista de Elena]
Cerré los ojos mientras me inclinaba hacia él. Mis labios se entreabrieron sin dudar, como si tuviera miedo de que desapareciera si no lo retenía. Mis dedos se aferraron a su camisa, atrayéndolo más cerca.
Entonces, de repente, se apartó.
Un jadeo se me escapó, el pecho subiéndome con fuerza. Abrí los ojos de golpe y me encontré con los suyos.
Hardin ya me estaba mirando.
Sus manos subieron a mi rostro, firmes, manteniéndome en su lugar, sin dejarme apartar la mirada.