Alana se encontraba conversando con Libia, Rosa y los demás empleados que trataban de convencer a su señora de que no se fuera.
-La verdad, quiero darles la gracia por todo- les dijo.
-Señora, no se vaya es demasiado tarde- le dijo Libia.
-Tengo que irme, no puedo seguir así- dijo entre lágrimas. Adriano no me ama y yo no puedo….
Mientras Adriano pensaba en las palabras de sus padre y los momentos vividos con Alana.
-Es cierto no puedo seguir siendo un cobarde- susurró.
La sola idea de