Darién, espera en el restaurante a Alma, le asquea estar cerca de ella, pero es la única forma que encontró para mantenerla entretenida, mientras detrás de ella, va descubriendo todos sus trapos sucios.
Cuando Alma entra por la puerta del restaurante, los comensales voltean a verla, envuelta en ceñido vestido blanco que la hacen lucir angelical, ella sonríe mientras camina hacia Darién y los hombres sueñan estar en su lugar, incluyendo al ruso que está comiendo solo en una mesa cercana.
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