Alejandro mentiría si dijera que no estaba disfrutando de la escena de celos que le estaba armando la madre de sus hijos, nunca espero presenciarlo. Con pose de engreído se hacía el desentendido y escuchaba lo que su tía le decía por el teléfono.
- ¿qué pasó pequeña muñeca? - a pesar de ser una llamada muy esperada Alejandro estaba seguro que si era unos segundos antes mandaría a volar a su tía por imprudente.
Debido a la carga familiar que tenía de la noche a la mañana cada céntimo en su bolsi