Capítulo 50; Bienvenidos, Enzo y Florencia Pocaterra.
Leonardo comenzó a reír de felicidad... sus hijos, qué alegría, y esa dicha se la estaba dando Eloise, su adorada Eloise... Un segundo llanto agregó aún más felicidad... Miró a su amada a los ojos y ella sonrió a pesar de parecer muy cansada.
—¡Santo Dios, que alegría!— exclamó Leonardo sin poder contener las lágrimas. — han nacido mi amor, nuestros hijos han nacido...
—¿Quiere cortar los cordones, papá?— le preguntó el médico con una enorme sonrisa al observar la emoción de sus ojos, y las lá