Nohemi llegó al laboratorio al mediodía del lunes. No le importaron las miradas de medio lado que recibió de sus compañeros de trabajo, simplemente se dejó caer en su silla, encendió el computador y dejó que este comenzara su proceso sin decir nada.
Los ojos disimulados se convirtieron en preocupados, ella supuso que, para esa hora, todos sabrían lo sucedido.
―Nohemi ―llamó Megan dubitativa―, Brian me llamó anoche y…
―No quiero hablar de eso ―cortó con voz seca, la pelirroja mantenía sus ojos p