―Sé quién es él ―dijo ella sin dejar de acariciar el pelaje, era suave y tibio, le daba una sensación cálida y agradable―. Solo que no sé si aparecí dónde necesitaba… ―suspiró de un modo que hizo que Yu Jian sintiera algo de lástima, los ojos de la mujer se veían apagados―. Resulta que estoy del otro lado del mundo…
Jian quería hacer muchas preguntas, pero lo que más lo tenía consternado era ver al líder del clan durmiendo como un gatito domestico sobre las piernas de la mujer.
―Có-cómo…
―Él va