Me siento incómoda en la mesa de cena, con el Alfa y su hija Lyrarea sentados frente a mí. La tensión es palpable, tomo un sorbo de mi bebida, intentando calmar mis nervios.
—Ya he enviado a los mensajeros—dice el Alfa, su voz firme y decidida—Morax estará aquí pronto"
Me pongo tensa, mi corazón late con ansiedad.
—Estás cometiendo un grave error— le digo, mirando a su hija que no lo hace y eso me pone peor porque esta evitando mirarme.
—¿Qué sabes tú de Morax? —me interrumpe el Alfa, su mirada