Me siento en la cama, con la carta de mi tío en la mano. Le pido a las empleadas que salgan y me dejen sola. Ellas se despiden de mí con una reverencia y una sonrisa, llamándome "princesa".
—Hasta luego, princesa —dicen ellas en unisono.
Abro la carta y comienzo a leer:
"Querida Ocaso,
Espero que esta carta te encuentre bien. Quiero informarte que hemos llegado bien al territorio de la manada, pero la situación es más complicada de lo que pensábamos. Lyra está muy enojada y decepcionada contigo