Es el mismo hombre que me viene chantajeando.
Estoy en mi habitación, rodeada de oscuridad. La luna llena brilla a través de la ventana, iluminando la figura de un hombre que se cierne sobre mí. Mi corazón late con fuerza, pero trato de controlarme.
— ¿Qué es lo que quieres? —le pregunto, intentando mantener la calma.
Él sonríe, su mirada glacial.
— Tú ya lo sabes —dice—. O vas a afrontar las consecuencias.
Se acerca a mí, y yo intento alejarme, pero él me sujeta del cuello y me estampa contra